"Tenemos una fe que nos pide decisiones radicales".
Este mundo plantear opciones radicales, que toman algo y dejan algo, que se animan al riesgo, parece casi un contratiempo. En tiempos del marxismo mesiánico o del hippismo romántico, o de emprendimientos y travesías que marcaron antes y despues en los últimos docientos años, el arquetipo heroico, el tomarse la vida como una cruzada por aquello en lo que creemos, se revindicaba, era puesto en valor. Pero ahora, en este ateismo libertino como lo llama methol ferre o en esta era del principio del placer como Lipovetsky y tantos otros nombraron...estamos ante la ilusiòn de que podemos vivir sin decidir
¡Vaya ilusión! si acaso existiera la posibilidad de realizarnos plenificarnos sin perder para ganar, sin hacer uso de nuestra libertad... este sería nuestro paraiso... ilusión de paraíso indecisionista que encaja perfectamente con el miedo radical que sustituyó la famosa duda radical...el miedo logico, real y verdadero de vivir sin lo absoluto, de flotar en lo relativo, en un mundo de espejismos y kalkitos.
¿Estamos construyendo nuestra fortaleza para tomar la vida en nuestras manos y tomar con ellas verdaderas decisiones?
¿No es acaso contracultural y revolucionario plantearnos esta radicalidad como norte?
miércoles, 29 de abril de 2009
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