lunes, 30 de marzo de 2009
mini catarsis
Hoy asistí a una discusión académica en la que se debatian los presupuestos y representaciones sociales de la gente que toma decisiones frente a embarazos no deseados. Todos repetían que hay sociedades mas avanzadas y tendientes al cambio, (las que aprueban el aborto) y otras mas conservadoras y retrógadas que regulan ese tipo de cuestiones y no progresan en materia de derechos. Nadie, de las decenas presentes, cuestionaba el presupuesto aborto=avance.
Sentía ganas de animarme a decir, ¿por qué el aborto es un avance? si es el correlato de una sociedad que piensa la existencia como un avatar utilitario más de la gran cadena de producción de la vida material. ¿No estamos en contra de la alienación del sujeto a la maquina que lo convierte en un objeto? ¿No examinamos las practicas rituales que ponen en riesgo la vida de mujeres en Africa? ¿No condenamos la falta de cuidado y la manera de arrasar qe tuvo el colonialismo que destruyó tradiciones quizás conservadoras ante nuestros ojos de avanzada?
Pero me callé y escuché.
Nadie cuestiona que el infanticio femenino esquimal o las torturas varias y rios con sacrificios humanos van en contra de los aclamados derechos humanos, pero el aborto es un avance, nos habla de libertad de la madre para decidir sobre su niño objeto.
Entiendo (sin acompañar) que según el argumento de la sensibilidad ante el dolor puedan llegar a la conclusión de que se está impidiendo algo pero no se destruye nada. Pero lo que me enoja es que se asuman los preconceptos progresistas y politicamente correctos de la modernidad sin ponerlos en cuestión como se hace con cualquier otro prejuicio que se filtra en nuestras hipótesis científicas.
Como me dijo alguien un rato después citando a Santo Tomás "La guerra justa es la que se puede ganar" y calmó mi frustración por no haber dicho lo que opinaba.
Sentía ganas de animarme a decir, ¿por qué el aborto es un avance? si es el correlato de una sociedad que piensa la existencia como un avatar utilitario más de la gran cadena de producción de la vida material. ¿No estamos en contra de la alienación del sujeto a la maquina que lo convierte en un objeto? ¿No examinamos las practicas rituales que ponen en riesgo la vida de mujeres en Africa? ¿No condenamos la falta de cuidado y la manera de arrasar qe tuvo el colonialismo que destruyó tradiciones quizás conservadoras ante nuestros ojos de avanzada?
Pero me callé y escuché.
Nadie cuestiona que el infanticio femenino esquimal o las torturas varias y rios con sacrificios humanos van en contra de los aclamados derechos humanos, pero el aborto es un avance, nos habla de libertad de la madre para decidir sobre su niño objeto.
Entiendo (sin acompañar) que según el argumento de la sensibilidad ante el dolor puedan llegar a la conclusión de que se está impidiendo algo pero no se destruye nada. Pero lo que me enoja es que se asuman los preconceptos progresistas y politicamente correctos de la modernidad sin ponerlos en cuestión como se hace con cualquier otro prejuicio que se filtra en nuestras hipótesis científicas.
Como me dijo alguien un rato después citando a Santo Tomás "La guerra justa es la que se puede ganar" y calmó mi frustración por no haber dicho lo que opinaba.
lunes, 23 de marzo de 2009
ANGST
Resulta que el tema del momento es la inseguridad, como salir a la calle y sentirse seguro, como vivir una crisis económica mundial y sentirse seguro, como consumir alimentos y fármacos y sentirse seguros. Estamos avidos de seguridad.
Ahora yo me pregunto ¿Con qué estado mental ha vivido el hombre los últimos 10.000 años?
Convengamos que sobrevivimos a catástrofes, guerras, masacres, diluvios, tsunamis varios, fieras salvajes, carestías, extrema pobreza, glaciaciones, extinción de flora y fauna, plagas, pestes, tiranías, esclavitud y ningún pico de stress
impidió que la especie evolucionara y se convirtiera en lo que es hoy. Admitamosolo, el pánico no impidió que desarrollaramos nuestra capacidad de sobrevivir en el planeta, y eso que no contábamos con la tecnología, ni con la medicina, ni con las leyes, ni con los tratados internacionales.
Entonces ¿Por qué nunca hemos estado tan necesitados de seguridad para seguir, como ahora?Considero que el hombre occidental, positivista, enciclopedista, posmoderno, cortado de sus lazos tradicionales, aislado de otros mundos lejanos en la globalización más videoclipera jamás imaginada, el único capaz de saberse amo y señor de su devenir en la tierra descreyendo de cualquier conexión wi fi con lo trascendente, está experimentado el verdadero miedo:
La angst primigenia de que sólo no va a poder cuidarse su espalda, de que está expuesto totalmente al peligro y no va a llegar a destino a salvo excepto que..... excepto que logre experimentar la confianza de contar con las herramientas necesarias para atravesar el laberinto.
No considero oportuno renegar de las mocro soluciones corporativas y estatales, de reclamar lo que corresponde y hacerse cargo, pero sin duda, creo que la seguridad interior se cimenta sobre la base de confiar en quien uno es y en algún que otro mortal que se nos cruce en el camino para ayudarnos/enseñarnos un trecho.
Nos está faltando conexión realista con el misterio de que aún seguimos aquí a pesar de todo, y no tenemos la tecnología interior necesaria para reverenciar lo insólito de poder hacerlo.
Ahora yo me pregunto ¿Con qué estado mental ha vivido el hombre los últimos 10.000 años?
Convengamos que sobrevivimos a catástrofes, guerras, masacres, diluvios, tsunamis varios, fieras salvajes, carestías, extrema pobreza, glaciaciones, extinción de flora y fauna, plagas, pestes, tiranías, esclavitud y ningún pico de stress
impidió que la especie evolucionara y se convirtiera en lo que es hoy. Admitamosolo, el pánico no impidió que desarrollaramos nuestra capacidad de sobrevivir en el planeta, y eso que no contábamos con la tecnología, ni con la medicina, ni con las leyes, ni con los tratados internacionales.Entonces ¿Por qué nunca hemos estado tan necesitados de seguridad para seguir, como ahora?Considero que el hombre occidental, positivista, enciclopedista, posmoderno, cortado de sus lazos tradicionales, aislado de otros mundos lejanos en la globalización más videoclipera jamás imaginada, el único capaz de saberse amo y señor de su devenir en la tierra descreyendo de cualquier conexión wi fi con lo trascendente, está experimentado el verdadero miedo:
La angst primigenia de que sólo no va a poder cuidarse su espalda, de que está expuesto totalmente al peligro y no va a llegar a destino a salvo excepto que..... excepto que logre experimentar la confianza de contar con las herramientas necesarias para atravesar el laberinto.
No considero oportuno renegar de las mocro soluciones corporativas y estatales, de reclamar lo que corresponde y hacerse cargo, pero sin duda, creo que la seguridad interior se cimenta sobre la base de confiar en quien uno es y en algún que otro mortal que se nos cruce en el camino para ayudarnos/enseñarnos un trecho.
Nos está faltando conexión realista con el misterio de que aún seguimos aquí a pesar de todo, y no tenemos la tecnología interior necesaria para reverenciar lo insólito de poder hacerlo.
SOBRE ADAPTACIÓN

Vivimos en un mundo sobreadaptado, la secularización total del mundo nos ha llenado de inseguridades que se resuelven sobre-adaptandose a aquello que se espera de nosotros.
El señor X se despierta y desea un momento en soledad pero su esposa Y le reclama que le preste atención y el señor X se sobre adapta, de esta manera se asegura no confrontar aunque aquello a lo que ha renunciado fuera su combustible espiritual diario, luego ayuda a sus hijos con los deberes porque es lo que se supone que debe hacer un buen padre pero se llena de odio y siente que es una cadena imensamente pesada la que lo obliga hacerlo, conclusión: sus hijos sufren de presencia fisica-ausencia mental del padre y él se aleja sintiendo que cumplir sus deberes morales equivale a perder su autonomía.
Así, se dirige a su trabajo donde se ajustará a la imagen mental que su jefe se ha hecho de él motivado por el miedo a ser despedido e incluso participará de todas las conversaciones banales y los chistes sinchiste que sus compañeros le inviten a compartir, solo para sentirse parte, para no defraudar. En la cena aceptará las preguntas incisivas de su suegro y con tono risueño las contestará sintiendo que ha sido abusado en su intimidad y privandose de no contestar.
El señor X es funcional, anda, funciona, sirve, produce, consume, agrada, cumple, se destaca, es reconocido, es una bolsa de rencor caminando en mocasines y no sabe quién es.
Un día quizás el espejo del baño, una montaña agreste y escondida, una escena en banco de plaza, una noche de llanto demoledor, o un gesto humano quizás le devuelva la pregunta que se dejo de hacer y se abrace a sí mismo.
domingo, 22 de marzo de 2009
LA CELEBRACIÓN

Nunca deja de sorprenderme el modo en que la celebración y el festejo se han ido vaciando de sentido en el mundo moderno.
Podemos rastrear desde Baco hasta Canaan y desde el Potlach hasta el carnaval andino un continuum en el que el mundo social suspende sus estructuras para entrar en communitas, como bien llamaba Victor Turner (antropólogo) al espíritu de comunidad, un sentimiento de gran igualdad social y proximidad. Estas situaciones de liminalidad compartida son las que refrescan al hombre y le permiten retornar renovado, hay mucho de rito de pasaje, de ascenso, de barajar y dar de nuevo en las grandes celebraciones.
En la modernidad estas instancias se han ido resecando, quedando así las sustancias psicoactivas, la música y el baile despojados de su anclaje con los ciclos vitales del mundo socioespiritual.
El hombre agobiado y aplastado por las estructuras sociales comienza a buscar con un impulso interno arrollador salirse de ellas y se topa en el camino con un boliche de música brasilera y así como en un loop va rebotando de bar en bar y
cantina y cantina hasta verse rodeado de gente, embriagado hasta reventar y bailando de tal modo que atraviesa las fronteras de lo decoroso sin avergonzarse.Nos hemos quedado sin razones comunes para celebrar y el impulso interno que puja por parir una instancia de comunión y anti estructura se convierte así en una trampa en solitario. Este transito de fin de semana y after office, lejos de devolver los lazos renovados, simplemente conduce a seguir buscando el paraiso perdido en un círculo de eterno retorno en el que El Dorado, famoso lugar que escondía tesoros inimaginables entre los guaraníes, ahora no es más que un boliche de la calle hirigoyen.
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